1º.- ¿Qué es la crioterapia de próstata?

La crioterapia es una técnica considerada como mínimamente invasiva, que se emplea para tratar el cáncer de próstata y cuyo objetivo es el de congelar el nódulo tumoral (crioterapia focal), o una zona de la próstata (crioterapia parcial) o la totalidad de la glándula (crioterapia total), dependiendo de cada caso, con la finalidad de destruir completamente el cáncer.

2º.- ¿Cuándo se emplea la crioterapia?

La crioterapia, ha demostrado su eficacia tras muchos estudios realizados en los últimos 20 años, y puede emplearse fundamentalmente, en los tumores localizados e incipientes, en pacientes mayores con una esperanza de vida de más de diez años, en pacientes en los que está contraindicada la cirugía y, sobre todo, en aquellos que han sido sometidos previamente a una radioterapia y el tumor se ha reproducido.

3º.- ¿Cómo se administra la crioterapia de próstata?

Se realiza bajo anestesia locorregional (epidural o intradural) asociada a sedación.

El objetivo final es el de congelar, bien el tumor directamente, o bien una zona o la totalidad de la glándula, con la idea de destruir el mayor número de células posible (tanto tumorales como normales) respetando al mismo tiempo aquellas estructuras cuya lesión por frío traerían importantes consecuencias desde el punto de vista funcional (secuelas). Dichas estructuras, cuya proximidad a la próstata pudieran verse afectadas por la congelación, son: el esfínter del que depende la continencia urinaria, la uretra y el recto.

En definitiva, la técnica consiste en modelar dentro de la próstata, una bola de hielo cuya baja temperatura asegura la muerte de todas aquellas células que se encuentran en el interior de dicha masa helada.

La bola de hielo final se crea a partir de la fusión de otras bolas más pequeñas (en número variable entre 1 y 8 dependiendo del tamaño del tumor y de la próstata), que a su vez se forman en la punta de unas “agujas” (criosondas) que previamente se han colocado dentro de la glándula, con ayuda visual de un ecógrafo, puncionando la región anatómica denominada periné (zona situada entre el ano y el escroto), manteniéndose en todo momento el control tanto de la progresión de la bola de hielo (ya que las está visualizando por ecografía transrectal), como de las temperaturas correspondientes de la glándula y de los tejidos que deben ser protegidos del frío, ya que previamente se han colocado (también puncionando el periné) en dichas zonas unos termosensores (termómetros).

La estancia hospitalaria es de 24 horas.

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4º.- ¿Cuáles son los riesgos y complicaciones?

Además de las propias de cualquier tipo de cirugía sobre el aparato urogenital, las tres complicaciones más importantes que se pueden dar son: la disfunción eréctil, la incontinencia urinaria y la fístula rectouretral.

La disfunción eréctil, surge como consecuencia de la lesión por congelación de los nervios erectores, muy próximos a los límites de la próstata. Ocurre entre el 41% y el 80% de los casos. La disfunción eréctil, puede ser considerada como la complicación más frecuente del procedimiento. Hay que comentar que puede ser reversible en un número de casos no bien cuantificados.

La incontinencia urinaria, de grado variable, pasajera o permanente, se da según las distintas series entre un 2% y un 27% de casos. Es debida, en su caso, a la lesión por el frío del esfínter externo (diafragma urogenital externo). Esta complicación aparece más frecuentemente si el paciente ha sido sometido previamente una Resección Transuretral de Próstata (RTUP) o una Radioterapia (Externa o Braquiterapia).

La fístula rectouretral es la comunicación directa entre el recto y la uretra prostática. Aparece según las distintas series, entre un 0,4% y un 3% de los casos. Puede manifestarse incluso meses después de la criocirugía, y clínicamente el paciente refiere fiebre, cuadro de diarrea acuosa o neumaturia. Esta complicación aparece más frecuentemente si el paciente ha sido sometido previamente a una Radioterapia (Externa o Braquiterapia).

4º.- ¿Cuáles son las ventajas?

  • Es una técnica mínimamente invasiva, por lo que se puede practicar a pacientes a los que no se les puede realizar cirugía por distintos motivos (edad avanzada, patología asociada, toma de anticoagulantes, etc.).
  • En el caso de que se realice una crioterapia Focal o Parcial, se respeta el resto de la glándula con alta probabilidad de mantener intacta la función eréctil.
  • Se puede utilizar en pacientes que han sido tratados por otras técnicas previamente y que no han sido efectivas (Radioterapia externa y Braquiterapia).
  • Tiempo de hospitalización mínimo (entre 12 y 24 horas).
  • Recuperación más rápida que el caso de la cirugía, pudiendo evitarse las complicaciones de esta y sin necesidad de transfusiones sanguíneas.
  • Es posible repetir el procedimiento en caso de que el tumor se reproduzca, y puede, además, realizarse posteriormente radioterapia si fuese necesario.

Es recomendable acudir al urólogo cada cierto tiempo para prevenir posibles dificultades. En nuestro centro en la Avenida de Andalucía, 32, en Valdemoro, contamos con tres profesionales como son el Dr. José Andres Cabrera, Dr. Antonio Moreno y Dr. Carlos Alpuente.