Este mes vamos a tratar la listeriosis puesto que la prensa nacional nos transmite la infección ocurrida en España durante este pasado verano. La listeriosis es una infección causada por una bacteria llamada Listeria monocytogenes. Se trata de un bacilo grampositivo. El reservorio (lugar donde se haya) fundamental son los animales, aunque las personas también podemos serlo.

La forma de adquirirlo es la ingesta de alimentos contaminados (lácteos no pasteurizados, fiambres, patés, derivados cárnicos y pescados), en particular cuando se presentan como productos precocinados. Esta bacteria puede multiplicarse en alimentos refrigerados a 4-10 ºC, así como en los productos que han sido descongelados y mantenidos a temperatura ambiente durante más de 2 horas. De modo que tenemos que tomar precaución también al descongelar los alimentos.

En cuanto al período de incubación de la enfermedad, en teoría, es un intervalo de entre 1 y 70 días, aunque la mayor parte de las formas más agresivas se dan durante los primeros siete días aproximadamente.

El cuadro clínico que presenta habitualmente es el de una gastroenteritis, con fiebre, o incluso un síndrome pseudogripal. Puede incluso ser asintomática en pacientes sanos. Sin embargo en pacientes de riesgo puede ser mucho más agresiva.

En estos pacientes de riesgo la bacteria puede ser invasiva y provocar bacteriemia (distribución a todo el cuerpo a través de la sangre), endocarditis (infección en el músculo del corazón), y más frecuentemente meningitis (infección de las meninges con afectación de los pares craneales y abscesos cerebrales. Si se da una meningitis por Listeria, cursaría con los siguientes síntomas: fiebre, rigidez de nuca, obnubilación, e incluso alteración del nivel de conciencia.

Se contempla como paciente de riesgo a personas con enfermedades crónicas, inmunodeprimidos (pacientes oncológicos o trasplantados por ejemplo), pacientes débiles (ancianos y niños pequeños) y embarazadas. A este último colectivo, las embarazadas, afecta unas quince veces más que a la población general, ya que puede provocar una infección en el líquido amniótico y el feto, pudiendo crear de este modo un aborto especialmente durante el primer trimestre de gestación.

El diagnóstico de la listeriosis se realiza mediante un cultivo de sangre o líquido cefalorraquídeo. El tratamiento debe ser antibioterapia, estando en primera línea la ampicilina, y recomendándose la asociación con gentamicina en casos de bacteriemia o infección del sistema nervioso central.

Ante cualquier duda de padecerlo debéis acudir a vuestro médico de atención primaria para que os explore y os comente su impresión diagnóstica. No obstante, quiero destacar que lo más frecuente (si no se han consumido los alimentos mencionados en la prensa) es padecer una gastroenteritis vírica, que como todos sabemos es poco relevante por suerte y que con medidas higiénico dietéticas se pasa en unos días. De modo que mi recomendación ante un cuadro de vómitos o diarrea en la actualidad es ¡QUÉ NO CUNDA EL PÁNICO!.

En caso de duda la Dra. de medicina familiar, María Aguilar Pérez con NºCol: 282878067. puede ayudarte

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